sábado, 18 de febrero de 2012

Porque a veces tenemos dos opciones: decir algo o callarnos y arrepentirnos para siempre.Nosotros decidimos. No tenemos excusas ni existen responsables a los que poder culpar: nosotros hacemos, deshacemos, decimos o no decimos...



                                             Las cosas que no nos dijimos.
No quería oír la verdad. No quería que le dijeran que tenía que seguir adelante con su vida; sólo quería...En realidad no sabía lo que quería.


Quizás...

Que todas esas patrañas de comerse el mundo, de encontrar el sentido de tu vida o de descubrir quien eres no le importan a nadie, a nadie en absoluto.Que todo lo que te pueda llegar a importar o a doler ya no es nada, no tiene la mas mínima importancia. Que todas esas conversaciones de madrugada, no existen. Y a la mierda con las depresiones de los domingos, las noches en vela o esas traiciones que duelen. Todo terminará por desaparecer y tu con ello... Aunque me entren ganas de gritarte que te arriesgues. Que por una vez en tu vida te tires a la piscina sin saber si esta llena o vacía. Que después de tanto tiempo te conozco aunque no lo parezca. Pero también me conozco a mi, y no, tampoco me arriesgo, y por eso no te lo grito...
Esos momentos en los que toca decir adiós. Adiós a una época, a un año, a un mes o a un lugar. Adiós o un simple hasta luego. Pero una despedida al fin y al cabo.
Pero cuestan sobre todo cuando algunas personas no van a estar cuando vuelvas.Es lo que pasa cuando te acostumbras demasiado a la presencia de una persona, que te olvidas de que no siempre va a estar ahí. De que tarde o temprano se marchará a otro lugar y se te hará raro no verle a todas horas. Ya no es necesario hablar de una relación especial (ni hablar de amor, deseo o algún sentimiento similar), sino de cualquier persona que haya estado a tu lado durante un tiempo, haciéndote creer que ciertas cosas se pueden olvidar con cualquier chorrada que salga de sus labios. Y haciéndote sonreír con su simple presencia. Cuestan las despedidas, claro que cuestan. Cuestan sobre todo cuando la persona a la que le dices adiós ni se imagina lo importante que ha llegado a ser para ti. Y menos aún el vacío que va a dejar en tu día a día cuando apenas puedas verla.No cuesta dejar atrás todos los malos momentos que has pasado, que pocos tal vez no hayan sido, pero se hace difícil pasar página de los buenos.
Y claro que no es un adiós, es un hasta luego. Pero me cuesta de una forma que ni te imaginas el tener que ocultar que te echo de menos, que sigues siendo importante y que siempre estarás ahí, aunque ya... da igual.

And after an you’re my wonderwall.

There are many things that I would
Like to say to you
I don’t know how.
Tú ideas un plan para hacerme infeliz. Yo ideo otro plan para contrarrestarlo. No me aburro, me gusta, me gusta este juego. Sabes que te voy a ganar. Te llevo ventaja, tú ya eres un infeliz.

Así de fácil, así de simple.

Hay que ver lo curiosos que somos. Nos pasamos la vida diciendo que somos así, o asá, de esta manera o de aquella otra, sin darnos cuenta además de que también somos meros "intérpretes". De lo que dicen y decimos, de lo que hacen y hacemos. Y no habría problema si esas interpretaciones que hacemos de lo que sucede ante nosotros no fueran con demasiada frecuencia tan poco optimistas. Viktor Frankl lo dijo claro: "el Sentido es la posibilidad más valiosa de cada situación". Y digo yo, sobre una cuestión que nos interesa y deseamos, ¿qué sentido tiene decir un "no lo conseguiré" pudiendo decir un sí? ¿Por qué no dejarnos seducir en más ocasiones por la influencia de la posibilidad? ¿Y por qué se escucha con tanta asiduidad eso de "es muy fácil decirlo pero muy difícil de hacer"? Es evidente que es preferible actuar y hacer lo que realmente queremos a seguir "hablando sin sentido" y repitiéndonos una y otra vez a nosotros mismos lo incapaces que somos de conseguir esto o aquello. Menos ruido y más Vida. Más sentido y menos interpretación. Encuentra cuál es tu sentido, tu motivación en la vida y aléjate de todo aquello que te distraiga de lo que persigues. ¿Acaso tienes algo que perder? Ése es el camino y éste es tu momento. Nunca es tarde...
Nuestro destino debe quedar determinado principalmente por nuestros actos, no por nuestras palabras. Y para actuar tienes que tener muy claro lo que quieres y cómo quieres hacerlo, y no puedes incurrir en el error de pensar que dependes de cosas que no puedes controlar, como el tiempo, terceras personas o cualquier otro tipo de circunstancia que exceda a tu control. Si piensas eso es que algo falla, créeme. Recuerda que todo es mucho más fácil de lo que parece, pero que es bastante probable que alguien lo esté complicando todo sin que seas consciente de ello. Muy probable. Como también lo es que quien lo complica todo sea precisamente quien ahora lee estas líneas.
Culpable por haber esperado tu amor
por haber aprendido a entender
y culpable de haberte perdido
 otra vez…

lunes, 13 de febrero de 2012

Es irónico como a veces la persona que tienes más cerca es a la que ves más lejos ...